









A veces encontramos cierta resistencia de parte de algunas personas al emplear las reglas de procedimiento parlamentarios en nuestras reuniones. Algunos creen que dichas reglas se utilizan para manipular voluntades, obstruir labores y otras cientos de razones que se ofrecen para no conocerlas y aplicarlas en las distintas asambleas que celebremos.
Resultaría conveniente que reflexionemos en torno a las razones que históricamente han justificado la adopción de las reglas de procedimientos parlamentarios. Estas normas, cuyas raíces se remontan hasta la antigua Grecia, están íntimamente ligados a los ideales y principios de nuestro sistema de vida democrático y persiguen, por lo tanto, asegurar su permanencia.
Las autoridades parlamentarias destacan que los principios fundamentales son Orden, Igualdad, Justicia, Derecho de la Minoría a Expresarse y el Derecho de la Mayoría a gobernar la organización.
1. Orden: Se persigue que la deliberación en la asamblea se lleve a cabo de una manera organizada, discutiendo un asunto a la vez, y brindando a todos los socios la misma oportunidad de expresar sus ideas con equidad, buena fe y decoro. Si no hay orden, impera el caos, la anarquía, la ineficiencia, el cuerpo se desorienta y no hay verdadera libertad.
2. Igualdad: Todos los socios tienen los mismos derechos, responsabilidades, obligaciones y privilegios al amparo del reglamento de la organización a la cual pertenecen. Esto significa que los socios tienen el mismo derecho de participar en los debates, presentar mociones, votar, ocupar cualquier posición para la cual esté cualificado y compartir en todas las actividades del club.
3. Justicia: Todos los socios tienen el derecho de conocer, hacer preguntas, estar informados de los asuntos que se discuten o voten en una asamblea. El presidente tiene que dirigir las reuniones con equidad y buena fe, asegurando que todos entiendan las reglas procesales.
4. Derechos de las Minorías: Las minorías tienen el mismo derecho de expresar opiniones aunque sean contrarias al sentir de la mayoría. Las minorías deben tener la oportunidad de convencer al grupo con sus ideas y así intentar convertirse en mayorías.
5. La Voluntad de la Mayoría Prevalecerá: La mayoría tiene el derecho de gobernar la organización. Todo el poder y la autoridad de la organización descansa en sus socios, por lo tanto, nadie tiene el derecho de imponer su criterio en los demás ni de controlar sus decisiones. Esto implica que los socios acaten la voluntad de la mayoría sin intentar sabotear sus decisiones.
Como se puede observar, las reglas bien entendidas, se convierten en las herramientas indispensables que aseguren el ejercicio del procedimiento democrático.